- Los portavoces del PP en la Comisión de Transformación Digital, Pablo González y Javier Márquez, señalan la urgencia de un desarrollo legislativo “sin prejuicios y sin postureos”
- La Ponencia de estudio para la protección de los menores en entornos digitales nace de una moción del GPP, defendida por la portavoz Alicia García
- El portavoz y el viceportavoz de Transformación Digital del PP, Pablo González y Javier Márquez, destacan los importantes retos a abordar como sociedad para lograr que la digitalización y el consumo de contenidos digitales salvaguarde los derechos y el bienestar de los menores.
- Recuerdan el necesario desarrollo legislativo, que debe afrontarse “con valentía, sin paternalismos, sin prejuicios, sin postureos y sin ideología” por lo que piden valentía el Gobierno en la tramitación del anteproyecto de ley.
- Así se expresan tras las comparecencias de la vicepresidenta de la Asociación Europea para la Transición Digital (AETD), Ana Caballero, y del especialista en desarrollo de negocio y cultura digital Genís Roca en la primera sesión de la Ponencia de estudio sobre las estrategias necesarias para mejorar la protección de los menores en el entorno digital, constituida en el seno de la Comisión de Transformación Digital.
- Esta Ponencia parte de una moción del Grupo Parlamentario Popular que defendió la portavoz, Alicia García, el pasado mes de octubre mucho antes de que el Gobierno decidiera prestar atención a este asunto. Por ello, la portavoz vuelve a reclamar “actualizar la normativa vigente y activar medidas de colaboración para abordar este problema de manera efectiva y global”. «No podemos apagar nuestras pantallas e ignorar la realidad”, señala.
- En consonancia con lo expuesto por la primera ponente, el senador por Asturias, Pablo González, señala que “lo primero es reconocer el problema”. Añade que “es una evidencia que vivimos en la sociedad del dato y estamos ante un cambio tecnológico profundo y disruptivo, con un alcance en todos los ámbitos: las relaciones personales, la industria y la economía”. Ante ello, pide no mirar para otro lado ante los estudios que demuestran que el consumo excesivo afecta a la salud y el desarrollo cerebral y cognitivo de los menores.
- En lo que se refiere al anteproyecto de ley advierte de que “no podemos dejar que se convierta en el elefante en la habitación”, y destaca el trabajo que ya se desarrolla desde el Senado. “Debe abordarse de manera urgente”, señala.
- El senador asturiano se interesa por las medidas concretas hacia la industria; las posibles líneas de actuación para que las CC.AA. puedan controlar el uso en las aulas y cómo se gestionará el reconocimiento biométrico. “Afecta de lleno a los menores, y debemos ser exigentes en cómo se recopila, cómo se almacena y cómo se trata esta información”, puntualiza.
- Comparte la exposición de la vicepresidenta de AETD, quien ha insistido en la necesidad de cambiar la palabra “uso” por “consumo” y pide avances urgentes y necesarios en los sistemas de verificación de edad para luchar contra “los patrones oscuros” de los que se sirve la industria para monitorizar a los menores.
- Destaca que la educación forma parte de la solución del problema, pero no se puede responsabilizar a padres y docentes de todo y se queda con la frase pronunciada por Caballero: “En una batalla entre padres y algoritmos, ganan los algoritmos”.
ENTENDER LA TENCOLOGÍA PARA PODER LEGISLAR
- Por su parte, el viceportavoz de Transformación Digital y senador por Jaén, Javier Márquez, se centra en el necesario desarrollo normativo y el alcance de la inteligencia artificial, sobre todo en los menores, ante lo que reclama la necesidad de “entender la tecnología y servirse de ella para poder legislar adecuadamente”.
- El dirigente popular añade que “muchas veces queremos resolver problemas tecnológicos con medidas tradicionales”, y plantea el uso de la métrica y la tecnología para “comprobar si nuestras leyes de ahora, mañana están cumpliendo su objetivo”, pues se muestra convencido de que “a veces, cuando se hace una ley, la tecnología ya la ha superado”.
- Al mismo tiempo, destaca que “somos una generación un tanto especial, porque cuando el ser humano desaparezca, la inteligencia artificial quedará y los adultos de hoy hemos pasado de la máquina de escribir, al ordenador, a internet y la IA”.
- Sin embargo, advierte que “no se puede matar la innovación, con un exceso de leyes y restricciones, pero sí estamos obligados a garantizar los derechos de las personas, especialmente de los menores”.
- Pide que se analice el desarrollo tecnológico con objetividad y que “seamos conscientes de que la IA se acaba de democratizar y se ha disparado por dos claves: la economía del dato y economía de la vigilancia”. Apunta que a la industria le interesa conocer los patrones sociales y el neurodato para su mercantilización, “y nosotros estamos en la obligación de favorecer la innovación, sin perder de vista los derechos y la protección de los menores”.