●         El diputado José Luis Costillas ha advertido que los procesos de licitación deben regirse por los principios de publicidad, libre concurrencia y transparencia

●         “No puede ser que el Gobierno del Principado de Asturias y el Centro Niemeyer quiera hacer caja a costa de todos los asturianos”

●         La portavoz municipal, Esther Llamazares, exige que cualquier restricción de acceso al centro se condicione a alternativas reales y operativas de aparcamiento

El diputado José Luis Costillas presentará una proposición no de ley para instar al Consejo de Gobierno a que “realice las gestiones necesarias para garantizar la gratuidad del aparcamiento del centro cultural Niemeyer para los usuarios que asistan a actividades culturales, congresos y eventos programados”, así como “garantizar que el modelo de gestión de aparcamiento priorice el servicio público y la accesibilidad cultural frente a la obtención de ingresos” y “asegurar que cualquier adjudicación de la gestión del parking respete los principios de transparencia, concurrencia y defensa del interés público”.

“El año en que el Gobierno del Principado de Asturias decidió, de motu proprio, adquirir el parking subterráneo del Centro Cultural Oscar Niemeyer, se trató de una decisión personal del Ejecutivo autonómico que no contó ni con el apoyo del patronato del Centro Cultural Niemeyer ni figuraba en las memorias de los Presupuestos del Principado ni en el plan director del propio patronato”. Más de un año después de aquella decisión, ha denunciado, el aparcamiento continúa cerrado. Por ello, ha exigido que “cualquier proceso de licitación que se lleve a cabo sobre el parking del Niemeyer se rija por los principios de publicidad, libre concurrencia y transparencia, y que se garantice la gratuidad de su uso para todos los usuarios, subrayando que “no puede ser que el Gobierno del Principado de Asturias y el Centro Cultural Oscar Niemeyer quieran hacer caja a costa de todos los asturianos”.

Costillas ha recordado que éste “es uno de los principales equipamientos culturales del Principado y un elemento estratégico para la dinamización cultural, social y turística de Avilés y su comarca”.

“Precisamente por la relevancia que tiene el Centro Niemeyer, cualquier decisión que afecte a su modelo de funcionamiento debe estar plenamente justificada, planificada y alineada con el interés general”, ha señalado Costillas. En este sentido, ha subrayado que la compra del parking por importe de 3.284.400 euros “no figuraba ni en la memoria de los Presupuestos del Principado ni en los Planes Directores del propio Centro, y además el Patronato nunca había solicitado esa adquisición”. A su juicio, estos hechos “generan dudas razonables sobre la oportunidad y la planificación de esta inversión”.

El diputado ha cuestionado también la justificación ofrecida por el Gobierno, que sostiene que “la mayor parte de los usuarios necesitan de forma imprescindible este servicio”. “Si hablamos de una inversión pública de más de tres millones de euros, debemos asegurarnos de que responde estrictamente al interés general y de que se orienta a facilitar el acceso ciudadano a la cultura”, ha afirmado.

Costillas considera incoherente que, tras una inversión íntegramente sufragada con fondos públicos, se establezca un modelo de explotación que imponga un coste adicional a los usuarios. “La cultura es un servicio público. La accesibilidad real no se garantiza solo con que existan plazas de aparcamiento, sino también evitando que haya barreras económicas que dificulten la asistencia a espectáculos, congresos y actividades culturales”, ha declarado.

En este sentido, ha recordado que los asistentes ya contribuyen económicamente mediante la compra de entradas o su participación en actividades; que muchas familias, personas mayores y visitantes de otros municipios dependen del vehículo privado para acceder al recinto; y que la finalidad pública de la inversión “exige priorizar el uso social frente a la rentabilidad económica”. “Si el aparcamiento se adquirió para apoyar la actividad cultural del Centro, lo lógico sería que su utilización por parte de los asistentes a eventos no supusiera un sobrecoste añadido”, ha añadido.

Asimismo, el diputado ha insistido en que “no resulta coherente destinar más de tres millones de euros a la compra de un parking con el argumento de que es necesario para la actividad cultural y, al mismo tiempo, convertirlo en una fuente de recaudación que encarezca el acceso a esa misma actividad”.

Por último, Costillas ha mostrado su preocupación por la adjudicación directa de la gestión del aparcamiento a la empresa RUASA. “Cualquier modelo de gestión, incluida la posible adjudicación a terceros, debe garantizar que el interés público cultural prevalezca sobre criterios exclusivamente económicos. La gestión de recursos públicos exige concurrencia, transparencia y eficiencia. Es una obligación legal y un compromiso con la ciudadanía”, ha concluido.

Por su parte, Esther Llamazares, ha criticado que, “hasta el momento, lo único que tenían definido el Ayuntamiento de Avilés y el Gobierno del Principado de Asturias era cómo cobrar a los avilesinos y a todos aquellos que nos visitan, denunciando la falta total de planificación y la improvisación en la gestión del aparcamiento”. Ha calificado de “absolutamente sorpresiva” la compra del parking a Sepides por parte del Principado, para posteriormente cederlo al Ayuntamiento de Avilés, que prevé gestionarlo a través de una empresa municipal y ya anuncia futuras licitaciones con el objetivo de fijar las tasas que se cobrarán a vecinos y visitantes”. A su juicio, esta “no es la manera de poner a disposición de la ciudadanía un parking disuasorio” y ha subrayado que “la medida está lejos de convertirse en un verdadero servicio público, más aún en el contexto de las alegaciones presentadas recientemente a las zonas de bajas emisiones”.

Llamazares exigió que cualquier restricción de acceso al centro se condicione a alternativas reales y operativas de aparcamiento. “La entrada en vigor de cualquier restricción progresiva de acceso al centro urbano esté obligatoriamente condicionada a la adecuación efectiva de aparcamientos alternativos. Decimos sí a la sostenibilidad ambiental, pero debe ser compatible con la sostenibilidad económica, social y territorial de Avilés. No permitiremos que la ciudad se debilite por normativas rígidas, burocracia interminable y parkings que dan la espalda a la realidad de vecinos y trabajadores”, subrayó.

El reciente anuncio del Gobierno municipal sobre el nuevo modelo de gestión del aparcamiento del Centro Niemeyer “llega tarde -a juicio de Llamazares-, genera numerosas dudas y evidencia la improvisación con la que el Ayuntamiento pretende imponer la Zona de Bajas Emisiones (ZBE)”.

“Denunciamos el llamado “horario de Cenicienta”, un aparcamiento que se presenta como alternativa disuasoria, pero que solo abrirá de 7:30 a 00:00 horas. ¿Qué ocurrirá con los residentes sin etiqueta ambiental que necesiten estacionar de madrugada? ¿Y con los trabajadores de la hostelería que finalizan su jornada por la noche? Esta limitación confirma la “insuficiencia de la memoria económica” y del análisis de impacto social que ya advertimos en nuestras alegaciones a la ZBE”, ha recordado la edil.

Asimismo, “mostramos nuestra preocupación por el entramado burocrático y económico: tras una inversión de 3,2 millones de euros por parte del Principado y un acuerdo a tres bandas, será la empresa pública RUASA quien asuma la gestión. Un proceso plagado de convenios y futuras licitaciones que fiscalizaremos con rigor. Además, el anuncio de tarifas bajo “criterios de equilibrio económico” anticipa que los ciudadanos acabarán pagando una nueva improvisación”, ha previsto Llamazares.

Por último, “advertimos de la conexión directa entre esta medida y el cierre progresivo del centro urbano. No se puede restringir el acceso a vehículos con etiqueta B y C sin contar antes con aparcamientos estratégicos, verdaderamente operativos y bien conectados con transporte público frecuente y ágil. De lo contrario, solo se fomentará la fuga de consumidores hacia las grandes superficies del extrarradio, perjudicando gravemente al comercio local”.

Para Llamazares, el modelo de Ciudad que Avilés debe seguir es “sostenible, pero también dinámico, accesible y pensado para las personas”.