Intervención de la portavoz del Grupo Parlamentario Popular en la Junta General del Principado defendiendo estatuto electrointensivas y que la industria de muy alto consumo eléctrico sea considerada estratégica.

Sra. Presidenta, señorías:

Es para mí un honor dirigirme a esta Cámara, depositaria de la soberanía nacional, para defender una Proposición de Ley aprobada en la Junta General del Principado de Asturias, para reclamar…

En primer lugar: que la industria de muy alto consumo eléctrico sea considerada estratégica.

En segundo lugar, y de manera irrenunciable: que en el plazo de tres meses, se active un Estatuto que garantice la competitividad de este sector y evite la destrucción de empleo y la deslocalización de industrias hacia países con menores costes eléctricos.

Alguien puede preguntarse: ¿qué lleva a una amplísima mayoría del parlamento asturiano a apoyar esta iniciativa? Y es sencillo señorías: en Asturias no podemos permitirnos perder otra empresa ni perder otro empleo.

Tenemos:

- la peor tasa de población activa del país,

- una de las peores evoluciones demográficas de Europa

- una nefasta progresión del PIB...

Los problemas en Asturias son tan graves que, si los dirigentes políticos no hacemos un ejercicio de responsabilidad y nos ponemos de acuerdo en lo fundamental, no habrá futuro para nuestra tierra.

Hoy no es día de buscar culpables. Pero, si alguien tiene interés en conocerlos sólo tiene que leer la reciente justificación elaborada por el Gobierno socialista de Asturias para crear su último instrumento de dinamización económica, la Agencia de la Ciencia. En ella, el ejecutivo del partido que ha gobernado Asturias, 35 años desde 1982, dice literalmente que en nuestra región hay “escasa inversión, escaso empleo y escasa productividad” y, dice también textualmente, “y falta de liderazgo político”.

Si ellos lo dicen, yo no tengo nada más que añadir.

Pero, hoy no toca ese debate. Hoy toca arrimar el hombro para evitar un nuevo descalabro en nuestra industria, un sector que viene sufriendo deslocalizaciones, cierres de minas, de centrales térmicas…- y que resulta vital para no terminar de convertir nuestra tierra en una selva; con demasiados lobos, eso sí, por culpa del PSOE, pero sin empleo.

La situación es de extrema gravedad. El gasto eléctrico en España se ha duplicado en nuestras compañías forzando paradas de producción o abocándolas al cierre. Y es que el precio final del MW duplica el de Francia y casi el de Alemania, países que además cuentan con compensaciones eficaces.

Puedo compartir que el sector eléctrico necesita un marco europeo que ataje, como pide la CNMC, la dispersión regulatoria, pero, hasta entonces, utilicemos instrumentos que nos han funcionado.

No hace falta inventar nada.

Teníamos las compensaciones de la subasta de interrumpibilidad, del gobierno de Rajoy, adaptables a las exigencias europeas. Y tenemos el ejemplo de las compensaciones autorizadas por Bruselas que tienen Alemania, Francia o Italia.

Ya decía Miguel de Unamuno, “que inventen ellos”, y curiosamente ponía como ejemplo la electricidad añadiendo: “La luz eléctrica alumbra aquí tan bien como allí donde se inventó”. Pero ya ven que no es así: la luz eléctrica no alumbra tan bien, aquí, para nuestra industria como, allí, en los países vecinos. Y nuestras compensaciones no funcionan porque el gobierno socialista las ha desnaturalizado.

Han recortado, año tras año, las compensaciones para las electrointensivas de más de 600 millones con el PP a unos ridículos 66 millones en 2020, 170 en el 21 y 277 para el 22, muy por debajo del límite permitido por la UE.

Han multiplicado por diez, por razones políticas, las empresas que optan a estas compensaciones, pero eso sí: diluyendo de tal manera la ayuda que resulta absolutamente ineficaz.

Han tardado dos años en aprobar un estatuto para la industria electrointensiva que resulta que no sirve a la gran consumidora.

Y todo ello, haciendo oídos sordos a patronal, sindicatos, comunidades autónomas y organismos oficiales, y en medio de un brutal incremento del precio de la electricidad y de los costes por emisiones de CO2.

¿Cómo se explica que en más de dos años no hayan sido capaces de legislar un mecanismo adecuado de compensaciones para nuestra gran industria?

Miren, resulta tan grosero, que se evidencia que puede más la aversión del PSOE a todo lo que suena a gran empresa, que su interés real en ayudar al sector.

Ayuden a nuestra industria respaldando esta propuesta que cuenta con el apoyo de 43 de los 45 diputados asturianos (sólo se abstuvo VOX).

Porque, si no la apoyan se evidenciará de nuevo que no les importa la pérdida de cientos de empleos, como ya han demostrado con Alu Ibérica.

Y si la apoyan, su Gobierno deberá cumplirla en tres meses, tal y como dice la Proposición de Ley, porque si no harían hoy aquí un teatro para lavar la cara a su Gobierno en Asturias, que se presta a esto muy gustosamente ya que su Presidente dice que el parlamento es una tramoya.

Denle a la propuesta la importancia que requiere porque es una iniciativa absolutamente necesaria para la pervivencia en Asturias y en España de empresas clave para el mantenimiento del empleo.

Muchas gracias.