Entrevista a la presidenta del PP de Asturias, Mercedes Fernández,en La Nueva España: "Lo que haya hecho el PP en otras comunidades con cooficialidad ni nos ata ni nos condiciona: yo defiendo mi tierra"

El diario La Nueva España publica una entrevista con la presidenta del PP de Asturias, Mercedes Fernández, que, por su interés, reproducimos de forma íntegra a continuación.

“En Asturias se dicen cosas en asturiano, pero la lengua que se habla ye el castellano”

“Lo que haya hecho el PP en otras comunidades con cooficialidad ni nos ata ni nos condiciona: yo defiendo mi tierra”

Mercedes Fernández, presidenta del Partido Popular en Asturias, colecciona vespas en miniatura. Tiene bastantes sobre un mueble auxiliar en su despacho en la Junta General. Dice que la tuvo, una vespa real, hasta hace unos cuatro años y que le encantaba disfrutar de los paseos por Gijón en el verano, aunque acabó ven- diéndola. A falta de año y medio para las elecciones autonómicas, ha pisado el acelerador y se ha colocado ya en posición. Está dis- puesta a hacer bandera del rechazo a la cooficialidad del asturiano, ha pasado del interés al desdén sobre la coalición con Foro Asturias y centra ahora su estrategia en frenar el posible avance de Ciudadanos. Sueña con un gobierno del PP en Asturias pero deja en el aire la respuesta a la pregunta de si ella será la candidata en 2019.

–Ha introducido el debate sobre el asturiano como elemento de tensión en el centro-derecha.

–No diría que hay tensión. Lo que pasa es que en mi condición de presidenta del PP tengo que defender el partido en que milito; mi único partido, por cierto. A medida que se aproximan los pro- cesos electorales surge la disputa, y eso es natural. Lleva razón en que para mí el tema de la cooficialidad fue una gran sorpresa.

–Explíquese.

–Nos salta una alarma cuando en el debate sobre el estado de la región, nosotros, con toda la intencionalidad política pero no di- rigida a Foro, presentamos una propuesta de rechazo a la coofi- cialidad. Ciudadanos aceptó nuestra propuesta; el voto en contra de IU no fue sorpresa: reconozco su coherencia, aunque co- munismo y nacionalismo no van de la mano; la posición de Pode- mos tampoco me sorprendió; sí lo hizo la abstención del PSOE hasta cierto punto, pero me dejó helada la postura de Foro, que rechazó nuestra iniciativa. A esto se suma que la alcaldesa de Gijón saliese con los dirigentes de Podemos e IU defendiendo la cooficialidad. No saltó la segunda alarma.

Luego evidencié que frente a una rotundidad inicial en Foro se pasó a ciertos matices, que me encantaría les llevasen al rechazo. Nosotros tenemos una postura nítida e inequívoca.

–¿Cuál es?

–Yo hablo asturiano “de les que más”, en el Parlamento. Pero ha- cer nuestro un “bable artificial” que inventan unos pocos para im- ponérnoslo a todos, eso no está en la agenda de los asturianos ni es un termómetro de asturianía. Nosotros vamos a contar cómo la cooficialidad invadiría la vida de los asturianos.

"La lengua es un hecho diferencial de los nacionalismos"

–¿Dónde ve el riesgo el PP?

–La lengua es un hecho diferencial de los nacionalismos. Todos empiezan igual y todos acaban igual. Los que quieren hacer eso, de una forma camuflada, dicen: qué mal le viene la política a este debate. ¡Claro! Pero es que habría que modificar el estatuto de autonomía, que se debate en los parlamentos. Le viene mal a algunos que quieren hacer las cosas sin que nadie se entere. Pero le digo algo irrebatible: la cooficialidad no tiene reversión.

–Ahora trasládeme ese argumento a Galicia y al apoyo del PP al gallego.

–No me importa, yo soy asturiana...

–¿Puede decir lo mismo el PP allí?

–Ni hay autonomías a “ciclostil” [antiguo sistema de multicopista utilizado sobre todo en las escuelas] ni que sean fotocopias, ni debe haberlas. Lo que hagan en Galicia, el País Vasco o Cataluña, que lo hagan allí. Pero en Asturias, la mayoría que hablamos asturiano, el de Panes, Gijón o Vegadeo, no el de la Academia de la Llingua, no queremos la cooficialidad. El lenguaje es para unir, no debe ser un artificio. Yo defiendo mi tierra. Y lo que hayan hecho los del PP en otras comunidades con cooficialidad ni nos ata ni nos condiciona.

–¿Cree que el asturiano es una lengua?

–Creo que se habla asturiano, se dicen cosas en asturiano, se es-cribe alguna cosa. Pero la lengua que hablamos en Asturias ye el castellano. Con toda claridad. ¿Hay que promocionarla? Pues sí, como hay que promocionar, ayudar y respaldar presupuesta- riamente el prerrománico. Un ponente en el acto que tuvimos esta semana en Gijón nos decía que ese respaldo no tenía que implicar obligar a construir ahora bajo el patrón prerrománico. Lo que le viene mal a la forma de hablar de los asturianos es la artificialidad. Hay expresiones que decimos en Gijón que no son igual en Oviedo. Pero que no me digan unos señores de la Academia cómo tengo que decir tal o cual palabra, porque eso ye un artificio. Creo en la importancia de la palabra y cuan- do oigo al portavoz de Podemos en Sanidad [Andrés Fernández Vilanova] hablar en asturiano-gallego, hay cosas que no entiendo. El jueves visité una empresa de robótica. ¿Qué lengua es allí relevante? El inglés.

–¿Qué efectos tendría la cooficialidad?

–Se juega con esa idea de voluntariedad, pero la cooficialidad despliega derechos y obligaciones en todos los ámbitos: sanidad, justicia, educación, la Universidad. Te invade. Y los chavales que preparen oposiciones deberán estudiar y defender parte del tema- rio en bable. Se está planteando un problema que no tenemos en Asturias y que se introdujo en la agenda política por tres votos en un congreso socialista.

–Pero en una España cambiante, en la que cada territorio pugna por remarcar su identidad y el PSOE habla de pluri- nacionalidad... ¿por qué no defender al máximo las señas propias?

–Los pocos que defienden esto son tenaces y hay quienes lo quie- ren colar como un termómetro de asturianía. ¿Cómo puede ser que por tener una lengua que nos divide seamos más asturianos cada vez? Es un disparate.

–¿Esta situación se produce por el giro en la posición del PSOE?

–Por el giro del PSOE y la sorpresa de Foro. Yo le pediría a Ja- vier Fernández que hiciese un último esfuerzo en defensa de la re- gión. Que sea didáctico en su partido, que no abandone. Él habla de este tema con distancia, pero él es socialista. Si quiere a su tierra, que no abdique en esta cuestión.

–¿Va camino el debate del asturiano de convertirse en asun- to central de las próximas elecciones?

–Será uno de muchos. Pero es importante. La gente se mueve por lo que le afecta y este afecta a todos, invade todo.

–Qué casualidad que sus críticas sobre la posición de Foro se dirijan también hacia la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, que podría ser candidata de los foristas en las autonómicas. ¿Es una estrategia para aglutinar voto de centro-derecha?

–No tengo la sensación de que la alcaldesa de Gijón vaya a ser candidata.

–¿Ya no hay conversaciones con Foro sobre una posible coalición en Asturias?

–No, no. Es verdad que nos trataron de dar bastantes desplantes, diciendo que una coalición en las generales sí, pero que las autonómicas son elecciones distintas... pues seguramente tienen razón.

Mercedes Fernández, en la Junta General.

–¿Da por descartada una coalición?

–No, en política nada hay que descartar. Pero los ví a ellos muy desganados con una coalición en Asturias. Y a esto, como al matrimonio, hay que ir libre y voluntariamente.

–¿Le preocupa Ciudadanos?.

–Hay que prestar atención al fenómeno, pero creo que es algo muy circunscrito al ámbito catalán. Es una evidencia que ganaron las elecciones en Cataluña y al PP le fue muy mal. Hay que analizarlo, aplicar medidas y rectificaciones y lo que me enseñaron desde pequeña: trabajar, trabajar. Prestar atención a la gente, salir de los despachos y no dejar espacio a los políticos de fin de semana. No obstante algunas veces le digo a mi madre que nunca me habló del factor suerte que a mí me acompaña poco y a otros mucho.

–¿Por qué dice que no tiene suerte?

–Tradicionalmente no tuve suerte en política. La tuve en la vida, en muchas cosas, pero en política no. Por ejemplo, Carmen Moriyón gana las elecciones en Gijón... con ocho concejales. Yo tuve once y no fui alcaldesa. Hay otros que tuvieron mucha suerte.

–¿Y las próximas autonómicas son la ocasión definitiva para encontrarla?

–Mientras hay vida hay esperanza.

–Damos por hecho que usted será la candidata del PP.

–No, no dé por hecho nunca nada.

–¿Por qué?

–Falta año y medio.

–¿Cabe que algún movimiento nacional trastoque eso? ¿Una remodelación del gobierno?

–No tengo ni idea. El presidente es hermético en esas cosas. Lo que digo es que no es bueno anticipar las cosas. Todo tiene su tiempo: uno se casa cuando se casa, antes son novios...

–Pues como novia para ser presidenta ya lleva tiempo...

–Mi objetivo es que gane el PP. Por eso los afiliados me dieron un respaldo elevadísimo en el congreso, sobre el que por cierto se escribió mucho los meses anteriores. De eso soy deudora. Objetivo número uno: ganar las elecciones.

–Sea usted la candidata o quien sea...

–Sí.

–Dificultades sobre la mesa: en Oviedo, Gijón y Avilés está por definir quién encabezará la candidatura. En el caso de Oviedo, ¿comparte lo que dijo Maroto de que no recomenda- ría a Caunedo como candidato?

–Me cito a mí misma: “Agustín Iglesias Caunedo está en una si- tuación complicada”, y ahí me quedo porque me quiero quedar.

–¿Quién decide el candidato de Oviedo?

–Los candidatos los decide el partido. Es cierto que en las capi- tales de provincia tiene una participación el comité electoral na- cional.

–¿Esa participación es la última palabra? ¿La primera?

–Yo quiero lo mejor para el PP y quien está a pie de obra somos la dirección regional del partido. Estatutariamente la candidatura la valida el comité nacional, pero la propuesta la hace quien conoce la situación.

–¿Por esa situación complicada de Caunedo tiene usted en mente un plan B?

–Las situaciones complicadas han de llevar a hacer análisis sere- nos, pero a usted no se lo voy a contar.

–¿Por qué?

–No le viene bien a la organización que presido.

–¿En el caso de Avilés y Gijón?

–Está igual. Sé que es una respuesta muy aburrida, pero yo as- piro a que los mejores lideren las candidaturas en todos los lugares. Y es importante porque queremos ganar las eleciones en Asturias y confluyen las votaciones municipales y autonómicas, que deben reforzarse mutuamente.

–Algunos presidentes autonómicos del PP han pedido a Rajoy una remodelación de gobierno.

–Es un clásico del PP que este partido comunica muy mal. Si tengo que elegir, lo ideal sería hacer muchas cosas bien y contarlas bien; pero entre una izquierda que no hace nada pero cuenta milongas, prefiero un PP que gestiona bien y reflotar el país aunque no seamos capaces de contar las cosas de forma didáctica.

–Lo que quiere decir es que Rajoy...

–..hace las cosas muy bien y es un gran presidente.

–¿Debería repetir como candidato?

–Me parecería estupendo. Se encontró con unos problemas que ningún presidente antes tuvo, y me refiero a Aznar o a Calvo So- telo. Muchos expresidentes dan consejos sobre la aplicación del 155 pero nadie lo aplicó. Ningún presidente se encontró la situa- ción de la prima de riesgo... pero hay gente que le pide que además sea simpático. Ha hecho cosas de estadista. De un presidente no quiero que sea jovencito, guapito y simpático. Si además lo es, estupendo seguramente. Pero yo quiero un presidente que gestione bien, dé seguridad y sea previsible. Que no diga sí a la prisión permanente revisable, y luego no; no al 155 y ahora sí.

–¿El PSOE de Pedro Sánchez no es fiable?

–A Pedro Sánchez lo conozco por frases y hechos y no me tras- lada fiabilidad.

–¿Javier Fernández se la traslada?

–Es un hombre tranquilo y correcto pero siempre le reprocharé que no tuvo ambición por Asturias. Se aquietó y debió haber li- derado muchas más cosas por Asturias con ímpetu. En unos mo- mentos de resignación, si ves al gobierno abatido... apaga y vámonos. Si un gobierno va detrás de la sociedad, fuera.

–¿Cuáles son los retos inminentes de Asturias?

–Mire, hay un asunto en el que coincido con Javier Fernández, que es el problema demográfico. Coincidimos en el diagnóstico, pero el diagnóstico no sirve para avanzar. Aparte de planes encuadernados, ruedas de prensa pomposas y compromisos... en lo concreto no hay nada de nada. No es un tema fácil ni que tenga una solución mágica: hay que articular un montón de medidas de forma ordenada y sucesiva para tener resultados. Eso no se soluciona en un semestre con un cheque bebé. ¿Qué se hizo antes? Lleva 30 años gobernando el PSOE.

–¿Por qué no le ofrece al PSOE un pacto al respecto?

–Mire, si a mí hace diez años me dicen que iba a aprobar los presupuestos de un gobierno del PSOE diría: de ninguna manera. Pero estábamos en una situación dramática y los asturianos veían que el parlamento era un guirigay de noes. A nosotros nos pareció que había que interiorizar la nueva situación y dar un paso. Y

dimos dos: en 2015 y 2017. Podíamos haber dado un tercero, pe- ro no lo hicimos por cabezonería del PSOE. No hicimos un cálculo partidista. ¿A Asturias le viene bien? Sí ¿Los tiempos requieren nuevas políticas? Sí.

–¿Cree que esa responsabilidad no se la reconoce el PSOE? –Javier Fernández dijo en una ocasión que nos agradecía todo eso. No lo hicimos por él ni por el PSOE sino por los asturianos. En caso contrario se traslada frustración y alejamiento de la política y esa es la entrada al populismo, que siempre vive de que nos vaya muy mal a todos. Estábamos en disposición de volver a dar ese paso con las cuentas de este año, pero ahora hay dos PSOEs y parece que una sección dijo no a la otra.

–En este momento podría ofrecer al gobierno un pacto sobre asuntos medulares para lo que queda de legislatura.

–Siempre es buen momento, pero las cosas importantes los go- biernos han de ponerlas en la agenda inmediata al comienzo de legislatura. Siempre he dicho que Javier Fernández llama poco a esta casa (al PP). Un presidente con 14 escaños ha de procurar apoyos y crear ambiente para el diálogo. Lo normal sería que estuviese hasta institucionalizado un encuentro con cierta periodicidad para hablar temas importantes de Asturias. Creo que hubo un deliberado ninguneo del PSOE con el PP; primero con Foro y luego con Ciudadanos.

–Pero hay sintonía en algunos asuntos: por ejemplo, la de- fensa de las térmicas.

–Sí, estamos esperando a que el PSOE nacional mute y dé mar- cha atrás en ese disparate de pretender acelerar los cierres. Coincido con la defensa de Javier Fernández. El ministro Nadal está haciendo una ardua tarea velando por intereses que en Asturias nos vienen muy bien. De la serie histórica de ministros de Industria ha sido, para mí, el mejor desde el punto de vista asturiano.

–Hablando del gobierno central... ¿aquellos roces con Ga- bino de Lorenzo están curados?

–¿Qué es, ministro?

–No, Delegado del Gobierno.

–Sí. Yo fui delegada del Gobierno también y sé la tarea im- portante que se realiza.

–¿Hay buena relación?

–(Silencio).

–Financiación autonómica. Hay una posición común de As- turias con dos comunidades gobernadas por el PP: Galicia y Castilla y León.

–Es inteligente buscar alianzas con comunidades que compartan nuestra problemática, que es envejecimiento, dispersión de po- blación y buscar una balanza que permita garantizar los servicios públicos esenciales: educación, sanidad y servicios sociales. So- bre otros temas, por ejemplo, soy muy crítica con la armonización fiscal. Primero fuimos los que más impuestos pagábamos de Es- paña, por ejemplo en sucesiones, y que ahora nos armonicen me parece un agravio. Tampoco veo bien que se condone deuda. La deuda hay que pagarla: cuestión distinta es la reestructuración. No me parece afortunado el IVA colegiado, porque la competencia es del Estado. Y veo saludable que el socialismo se dé cuenta que el modelo de financiación autonómica de Zapatero, que es en el que estamos, es un mal modelo. Se tiene que simplificar, es un galimatías endiablado. Convendría que fuese más sencillo y transparente. Nosotros le dimos un aval al gobierno de Javier Fernández para negociar. Dijimos que el gobierno tenía nuestra confianza, que negociase lo mejor para Asturias y los asturianos y que no abdicase. Y que si debe tener una cierta dosis de rebeldía, la tuviese.

–¿Cabe que la reforma de la financiación autonómica quede en suspenso?

–Espero que no. Pero el PSOE nacional debe tener clara su situación. Es impensable que un nuevo modelo salga sin acuerdo de ambos partidos.

–¿El del “no es no” ahora es el del “igual sí”?

–Aquella era una radicalización anacrónica. Sería bueno que el líder del PSOE moderase sus afirmaciones.

–¿Qué retos se plantea de aquí a las elecciones?

–Muchos. Con nuestro programa de “los miércoles en carretera” ya hemos recorrido diez veces Asturias de un extremo a otro. Requiere esfuerzo pero es gratificante. Muchas iniciativas nues- tras nacen de visitas a pueblos que nutren nuestra agenda. Los jueves visitamos empresas innovadoras, conociendo gente que está haciendo unas cosas fantásticas. Ahí hay que ayudar más porque es un espacio que podemos conquistar desde Asturias. Además es un sector con mucha gente joven: no me resigno a que Asturias se convierta en un geriátrico. En Avilés visité una em- presa en la que se hablaban 16 idiomas. Ninguno era el bable. En el ámbito cultural me hubiese gustado que este año se hubiese aprovechado mejor para celebrar los aniversarios de Covadonga. Tenemos mucho tejido, buen capital humano, buena uni- versidad... a ver si se aclaran los grados. Tenemos que ordenar los recursos.

–Qué se juega Asturias en 2019.

–El socialismo está seco.

–Hay uno nuevo.

–No lo veo por ningún sitio. Los socialistas necesitan pasar a un sitio donde se reflexiona muy bien, que es la oposición: se re- flexiona, se reverdece, se usan lenguajes normales, no normali- zados, para abandonar esa prepotencia que es un poco consus- tancial al socialismo en Asturias. Treinta años son una eternidad. No es normal que el PSOE siga gobernando en Asturias y espero que nosotros lleguemos y estemos un rato largo, porque hay muchos vicios que sacudir. Si uno mira el presupuesto de hace quince años, sigue invariable. Hay mucho que hacer de otra forma.