El 90% de la A-8 ya se encuentra en servicio, lo que supone que un Gobierno del Partido Popular, el de José María Aznar, dio el impulso definitivo a esta infraestructura entre 1995 y 2004, y otro Ejecutivo del PP, el de Mariano Rajoy, la concluirá

El día 15 de marzo de 2013 se ha convertido en histórico para la comarca occidental de Asturias, sobre todo para los vecinos del concejo de Cudillero. Tras años de espera, poco antes de las 13 horas el Ministerio de Fomento, que dirige la popular Ana Pastor, puso en servicio el tramo Muros-Las Dueñas de la autovía del Cantábrico (A-8). Son 8,3 kilómetros que acortan y hacen más cómoda la comunicación con el centro de la región y tienen el mérito añadido de acabar con los complicados atascos que en cada temporada turística o fin de semana festivo colapsaban la N-632.

La apertura de este nuevo trazado también significa que se pueden recorrer por autovía los 206 kilómetros que separan San Roque del Acebal, en el concejo de Llanes, y Santiago de Otur, en Valdés. O lo que es lo mismo: que cerca del 90% del total del recorrido de la autovía en territorio asturiano ya está abierto al tráfico. Fue un Gobierno del Partido Popular, el de José María Aznar, el que en el periodo 1995-2004 dio el impulso definitivo a esta infraestructura, y será otro Ejecutivo del PP, en esta caso el de Mariano Rajoy, el que la concluya. 

La traducción cotidiana de estas cifras tiene que ver con la seguridad y el ahorro de tiempo en los trayectos. El tramo Muros-Las Dueñas reducirá de forma significativa el intenso flujo de tráfico que hasta ayer absorbía la antigua nacional, donde desembocan numerosos accesos a núcleos de población y cruces problemáticos como el de Cudillero o El Rellayo.

Con el nuevo trazado, que se recorre en apenas cinco minutos, los cerca de 90 kilómetros que separan Santiago de Otur de la capital asturiana se reducen a unos 45 minutos, favoreciendo la salida del Occidente al centro y la llegada a la comarca de turistas y actividad económica. La larga espera para ver en servicio este tramo se explica por la habitual lentitud que imprimen a las obras los gobiernos socialistas, a la que no fue ajeno el de Rodríguez Zapatero, y por la complejidad técnica de las estructuras que lo jalonan: dos túneles y cinco viaductos. Sobre los puentes de Santa Ana, San Juan, Piñera y Santa Olaya, destaca de forma significativa el de La Concha de Artedo, con una longitud cercana a los dos kilómetros y una altura de tablero de 106 metros, lo que lo convierte en el más alto de Asturias.

Los túneles de Somao y San Juan, donde la velocidad está limitada a 90 kilómetros por hora, alcanzan una longitud de 780 metros y cuentan «con los sistemas más modernos de seguridad, alarmas para detección de incidencias y de incendios y un centro de control de vigilancia permanente», según ha detallado el Ministerio de Fomento, que una vez más prescindió del acto oficial de inauguración. La ministra Ana Pastor visitó el pasado dos marzo el tramo cuando éste estaba ya prácticamente rematado, y anuncuió su puesta en servicio para antes de las fiestas de Semana Santa. Y Fomento ha cumplido con holgura lo prometido.

Tras la puesta en servicio de este tramo sólo quedan dos pendientes de finalizar en Asturias. En el Occidente, Otur-Villapedre, y en el Oriente, Unquera-Pendueles, este último paralizado durante prácticamente dos años por la desidida del Gobierno de José Luis Rordíguez Zapatero. La conclusión de las obras del tramo occidental está prevista para finales de este año y, por el momento, los tajos avanzan a gran velocidad. Sobre todo, en El Bao, donde ya han alcanzado la cota prevista la mayor parte de los pilares que sostendrán el viaducto diseñado para salvar el río Barayo.

En el Oriente están concluidos los trabajos entre Llanes y San Roque del Acebal, lo que supone 5,3 de los 22 kilómetros del tramo Unquera-Llanes. En el extremo oriental de la región, donde las máquinas permanecieron paradas dos años durante el anterior Gobierno socialista, aún quedan pendientes de ejecución unos 17 kilómetros.