Señorías, quisiera comenzar mi intervención con un recuerdo para todos aquellos asturianos que desgraciadamente, fruto de la pandemia, nos han dejado a lo largo del último año.

Y también mandando un fuerte abrazo, en mi nombre y en el de todo mi partido, a sus familiares y seres queridos.

Ojalá, de una vez por todas, seamos capaces de superar definitivamente esta aciaga situación y no tengamos que lamentar más pérdidas irreparables.

Y quisiera también hoy, víspera de la festividad de la Virgen de Covadonga y día de Asturias, reivindicar nuestra fiesta regional como un símbolo de unión entre todos los asturianos.

Porque en el día de Covadonga, cada año, nos reencontramos con nuestra historia y, sobre todo, con nuestras raíces, que son también las de la nación española.

Y creo que en un tiempo en el que algunos pretenden borrar nuestras señas de identidad y diluir nuestra cultura y tradiciones, basándose en acontecimientos alternativos, hoy nos corresponde a una gran mayoría de asturianos recordar la importancia y el enorme significado de la batalla de Covadonga.

De aquella batalla en la que, hace 1300 años, un puñado de asturianos, seguramente no más de unos pocos cientos, que no estaban dispuestos a renunciar a su patria, a su forma de vida o a sus creencias, con una enorme determinación, fueron capaces de cambiar el curso de la historia.

Porque la de Covadonga fue, junto a la batalla de Poitiers, en el sur de Francia, unos años después, un acontecimiento clave para la historia de Occidente.

Y lo fue porque supuso la primera derrota sufrida por las tropas árabes en su, por entonces, imparable avance a través de la Península Ibérica hacia el corazón de Europa.

Por tanto, sin Covadonga, sin la gesta de aquellos hombres y mujeres que, convencidos de tener de su parte el favor de la Virgen, no se resignaron, y decidieron luchar, hasta las últimas consecuencias, por su libertad, difícilmente se puede explicar nuestra historia y nuestro presente.

Porque es en Covadonga donde comienza a forjarse nuestra identidad y nuestro modo ser, caracterizado por un espíritu tenaz y luchador acostumbrado a hacer frente a las adversidades y a mirar siempre de frente a nuestro destino.

Es por ello por lo que creo que la representatividad de nuestra fiesta regional se encuentra fuera de toda duda. Y que la inmensa mayoría de los asturianos así lo sentimos.

Por eso, no caigamos en la tentación de dejarnos llevar por intentos de desvirtuar un día tan significativo, cada año, para todos nosotros, aludiendo a razones ideológicas.

Creo, por el contrario, que, hoy, en estos tiempos desafortunados que nos está tocando vivir, debemos de inspirarnos, más que nunca, en el ejemplo de nuestros antepasados en Covadonga, para sobreponernos a las dificultades y encontrar la senda del progreso.

Hoy, Asturias requiere de valentía, de liderazgo, de empuje. Nuestra región no puede permanecer ni un día más en el inmovilismo, en este estado de letargo que dura ya demasiados años.

La pandemia, si bien ha de seguir siendo una prioridad hasta que la situación sanitaria se normalice por completo, no puede continuar tapándolo todo.

Ni si quiera en el propio ámbito de la sanidad, donde hemos contado con el esfuerzo y la lucha encomiable de nuestro personal sanitario pero ha quedado en evidencia la falta de gestión del Gobierno dejando al descubierto carencias importantes, por ejemplo, en la atención primaria o en las listas de espera quirúrgicas.

La pasada semana conocíamos que nos encontramos a la cabeza del paro juvenil en Europa, con una tasa que roza el 40%, a pesar de que decenas de miles de jóvenes han abandonado ya nuestra tierra a lo largo de los últimos lustros.

Sin nuestros jóvenes no hay futuro y ellos demandan oportunidades para no verse abocados a formar sus proyectos de vida lejos de aquí.

Asturias requiere, por tanto, de una revitalización en profundidad de su tejido productivo.

La situación de pandemia ha hecho que el comercio, la hostelería o el turismo estén pasando por sus horas más bajas y es necesario brindarles, desde las instituciones, como llevamos meses reclamando, todo el apoyo posible para que puedan superar este trance y salir adelante.

Por su parte, nuestro sector industrial sigue incomprensiblemente sin soluciones estando sometidas nuestras grandes industrias a unos sobrecostes excesivos muy difíciles de afrontar.

Y mientras, nuestra Asturias rural, continúa perdiendo, año a año, población y sigue sin infraestructuras adecuadas ni servicios básicos de calidad, porque sigue sin contar con un marco legal que facilite en ella la creación de empleo y la actividad económica.

En este contexto, la llegada de los fondos europeos es una oportunidad, que no podemos desaprovechar. No pueden volver a repetirse episodios como los vividos con los fondos mineros. Es necesario optimizar hasta el último euro recibido teniendo las ideas muy claras, con el compromiso de todo el arco parlamentario y abandonando anuncios generalistas y poco concretos que hacen que caigamos en la desconfianza.

Ayer hicimos públicas las líneas en las que el Grupo Parlamentario Popular va a incidir en estos meses que quedan del año 2021. Porque sabemos perfectamente lo que necesita Asturias y porque es nuestra responsabilidad seguir trasladando al Gobierno cuestiones prioritarias para los asturianos con las que el Gobierno pueda abandonar el inmovilismo en el que encuentra instalado.

 

Las sintetizo en este Pleno Institucional:

  1. Pondremos sobre la mesa del Gobierno, perfectamente argumentadas, medidas concretas dirigidas a reducir la presión fiscal que soportan las familias y las empresas asturianas y apremiaremos al Gobierno para que las ponga en marcha.
  2. Insistiremos al Gobierno para que avance en la reforma de la Administración profundizando en la reducción de las cargas administrativas y en la simplificación de los trámites burocráticos que sufrimos los asturianos.
  3. Y proporcionaremos al Gobierno todas las herramientas posibles para que la gestión de los Fondos Europeos sea sumamente transparente, haciendo ver al Gobierno la necesidad de que se apoye en la oposición.

 

Gobernar eficazmente Asturias requiere tener muy claras las necesidades de los asturianos para darles las soluciones que precisan. Requiere tomar medidas arriesgadas para poner en valor el talento y las capacidades de los asturianos, poner todo de nuestra parte para generar impulsos, plantear iniciativas y conseguir sinergias que contribuyan a edificar un futuro mejor para todos nosotros.

No podemos seguir aplicando viejas recetas a los mismos problemas. Hasta la fecha no ha funcionado.  Es una cuestión de sentido común: si queremos cambiar el rumbo de Asturias, habrá que gobernar con nuevas políticas.

Y ya no puede haber más excusas: el avance de la vacunación y la mejora de las cifras de contagios, nos obligan a centrarnos de una vez en la recuperación de la actividad y la reactivación de nuestra economía.

Por la parte que nos toca, desde mi partido y grupo parlamentario, no dude que seguiremos estando a la altura de las circunstancias. Procure usted, por el bien de Asturias, hacer lo mismo teniendo siempre presente el espíritu tenaz y luchador de aquellos hombres y mujeres que defendieron nuestra tierra en la batalla de Covadonga.