Entrevista a Mercedes Fernández: "Mientras yo trabajaba contra la izquierda, gente de dentro y de fuera del PP trabajaba en mi relevo con intensidad; sé quienes son perfectamente"

El diario El Comercio publica una entrevista con la presidenta del Partido Popular de Asturias, Mercedes Fernández que, por su interés, reproducimos a continuación.

Han sido unos meses duros, durísimos, para el PP de Asturias, sumido en la convulsión interna desde que la dirección nacional apartó a Mercedes Fernández de la candida- tura al Principado y apostó en su lugar por Teresa Mallada. Fernández, presidenta del partido, aborda por primera vez en esta entrevista con El Comercio el recorrido de un tiempo vertiginoso para los populares, bajo la amenaza permanente de una gestora que no ha llegado, al menos de momento, y para la que la política gijonesa, que se despide de la Junta General, no ve razón ninguna.

-Pronto hará un año del congreso que ganó Pablo Casado. ¿Pensó entonces que las cosas en el PP de Asturias estarían como están hoy?

-No. No se me pasó por la cabeza.

 -¿Tiene una explicación?

-Asturias ha sido la excepción. Es la única comunidad en la que hay un presidente elegido en primarias, y luego una decisión sobre la candidatura en otra dirección adoptada en Madrid. ¿Por qué? Habría que preguntar a quienes lo decidieron. Yo fui la primera sorprendida.

-Me interesa su opinión personal.

 -Mi opinión personal es que mientras yo trabajaba contra la izquierda en Asturias, un pequeño grupo de personas trabajaba en mi relevo.

-¿Me dirá quiénes?

-No. Pero lo sé perfectamente.

-¿Y por qué no lo dice?

-Era gente del PP de Asturias y de fuera del PP de Asturias. Lo tengo perfectamente identificado.

-En la fase final de aquel congreso, el PP de Asturias apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría.

-En la primera fase de aquellas primarias en Asturias apostamos por Dolores de Cospedal, que aquí ganó de forma apabullante. La gente se fió de mí, yo hice la apuesta por Cospedal. ¿Por qué? Ella, y el presidente Rajoy, me habían otorgado toda la confianza institucional y de partido, y creo que en la primera ocasión que surge de devolver esa confianza, es de personas cabales hacerlo.

-Pero...

-Ese era un proceso complejo, plural y democrático, diferente a los congresinos que antes se hacían de forma doméstica y a veces en los despachos. En Asturias los afiliados optaron por Cospedal, luego por Sáenz de Santamaría y en tercer lugar por Casado. En el primer corte nacional Cospedal fue eliminada y quedaron Sáenz de Santamaría y Casado. Como en Asturias quien había quedado segunda era Sáenz de Santamaría, me pareció correcto que fuera a quien yo votase porque era reflejo de lo que habían dicho los afiliados.

-A toro pasado, ¿se arrepiente?

-En absoluto, fue lo correcto.

 -¿Cree que lo que vino luego ha sido una venganza de Casado?

-En absoluto.

xxxxx

-¿Qué piensa del PP de Casado?

-El PP somos todos, un empeño colectivo. No es de nadie. Creo que Casado está en una primera fase. Son muchos procesos electorales en poco tiempo. En las generales nos fue fatal, luego han venido unas autonómicas, locales y europeas en las que nos ha ido mejor. Los pactos no están yendo mal y puede haber cierta satisfacción. Aunque Madrid, con ser importante, no lo es todo.

-¿El PP ha virado a la derecha?

-El PP solo ha ganado elecciones cuando sus políticas han sido indubitadamente de centro, así fue con Aznar y con Rajoy. Creo que Casado debe seguir esa senda de moderación y creo que eso lo piensa la gran mayoría del PP. Quizá el tema de los pactos, y me refiero a Vox, pueda llevar a ese espejismo de escoramiento a la derecha. Pero creo que el PP debe estar en el centro y que está en el centro.

Percepción, no realidad

-¿No ve pues una derechización?

-Creo que hay esa percepción en una parte de los españoles, pero, desde dentro, no lo creo.

-¿Ve bien los pactos con Vox?

-Es legítimo. Es un partido democrático, acepta las reglas del juego, aunque tiene planteamientos que yo nunca suscribiría. No puedo decir lo mismo de aquellos partidos que quieren trocear España.

-Avancemos un poco. ¿Recuerda la reunión del 7 de enero en Génova, cuando se quedó sin candidatura?

-Antes del verano yo ya tenía dudas sobre mi futuro. En mi cabeza la hipótesis de dar un paso a un lado se contempló de forma recurrente. ¿Qué fue un desastre? La gestión de la decisión. Fue poco respetuosa hacia mí.  Nada respetuosa. Y esa reunión que cita fue la peor de mi vida.

-¿Por qué?

-Por sus características.  Fue terrible.

-¿Con qué expectativas acudió?

-Era un día de fiesta, aquel no parecía un buen presagio. Por mi cabeza pasaron todas las posibilidades. Fue terrible. La gestión fue pésima. Nunca a un presidente del partido se le hizo un planteamiento así.

-¿Si un mes atrás, dos, le hubieran planteado un escenario negociado de relevo en la candidatura...?

-Eso no se produjo.

-¿Y si se hubiera producido? ¿Hubiera sido posible?

-Naturalmente. Y que se hubiera planteado con más limpieza y veracidad.

-Antes me habló de personas que maniobraron para propiciar su relevo como candidata.

-Hubo personas que trabajaron para que yo no fuera candidata. Pocas.

-¿Teresa Mallada fue una de ellas?

-Fueron pocas personas. Pero lo hicieron con intensidad.

-¿Teresa Mallada fue una de ellas?

-Era un pequeño grupo de personas, unas del PP y otras no. Y no hay que ser politólogo para determinar quienes estuvieron en esa operación.

-El relevo se justificó sobre encuestas que decían que Mallada salía mejor parada que usted.

-Yo tenía encuestas y no decían eso.

-Visto el resultado electoral, ¿todo esto ha merecido la pena?

-La tensión ha sido terrible. Terrible.

-¿Por parte de quién?

-Terrible. Si no quisiera tanto al PP podría haber dado una rueda de prensa al día porque a diario pasaba algo que podía calificarse de conflicto. Era para escribir una novela.

xxxxxx

-¿Por ejemplo?

-Para escribir una novela.

-No tire la piedra y esconda la mano. Póngame un ejemplo.

-Un día me cambiaron la cerradura de la sede regional.

-¿Quién? ¿Lo sabe?

-Sí, pero no lo voy a decir. Es un detalle que no es político, pero sí revelador de personas.

 

-Vuelvo a la pregunta anterior. ¿El resultado del 26-M avala o descalifica todo lo que ha sucedido?

-El objetivo era sacar mayoría absoluta, creo, pero el resultado dista bastante de eso.

-¿Quién decía eso?

-Quienes concurrían. Hablaban de ganar, de gobernar... Y que si no sería un fracaso. Se bajó en porcentaje de votos, en escaños, el PSOE se quedó por primera vez con los dos senadores territoriales... Si cuando uno pierde quiere hacer ver a la gente que gana comete un error de gran magnitud.

 -A la luz de este relato, ¿se considera injustamente tratada?

-Sí.

-¿Se considera engañada o traicionada por Pablo Casado?

-No.

-¿Se considera engañada o traicionada por Teresa Mallada?

-Sí.

-¿Usted promocionó a Mallada en la presidencia de Hunosa, cierto?

-Cierto.

-¿Y cuándo se les rompió el amor, como cantaba Rocío Jurado?

-Cuando dejó de ser presidenta de Hunosa, cuando la moción de censura la apartó a ella y a tantos otros de los cargos.

-¿Ahí empezaron los problemas?

 -Yo no era consciente de ningún problema, nada tuve que ver con la moción de censura. Ahí empezó otra historia. Sí he de decir que tres veces merodeó su cese en Hunosa y las tres hablé a su favor.

-¿Su cese? ¿Por qué?

-Por gestiones en la empresa.

«El error de decir cosas»

-En aquella reunión de enero en Génova usted presentó un informe con posibles “debilidades' de Mallada.

-Fui a aquella reunión con la asunción del compromiso y el deber de decir, en mi casa, lo que creía que tenía que decir. Porque lo que quiero, siempre, es que el PP acierte. Quizá cometí el error de decir cosas.

-¿Qué cosas?

-Cosas. Cosas.

-¿Cosas como los gastos de Mallada en Hunosa o el “caso Hulla”?

-Dije lo que me parecía que por sentido del deber tenía que decir.

-El ‘caso Hulla’ salió luego en precampaña. En el lugar de Mallada, ¿usted hubiera dimitido?

-Si a mí me investigase la justicia, dimitiría ese mismo día. Los actuales tiempos eso no lo perdonan.

-¿Llegó a pensar que la dirección nacional le pondría una gestora?

 -No. Mire, le diré una cosa. Mi mayor disgusto fue cuando Ramón García Cañal pidió mi cabeza y que se impusiera una gestora.

xxxxxxxxxxx

-¿Por qué?

-Fue alguien al que aupé a sus mayores responsabilidades. Su comportamiento me pareció desolador y anacrónico. Nunca creí que se impusiese una gestora por una razón: porque no hay razones. La política es compleja y si hay que articular pactos con otros partidos, también habrá que hacerlo en el seno del partido propio. Hay que res- petar los estatutos y el papel de cada uno en una organización donde no hay dos presidentas, sino una presidenta y una portavoz parlamentaria, cuestión bien diferente. ¿Que es más complejo? Sin duda. ¿Que la política no es un colchón de plumas?  Sin duda. El que lo crea  así, que se busque otra ocupación. A mí se me ofreció ser senadora y dejar la presidencia del PP...

-Lo hizo Javier Maroto.

-...Y creí que no podría mirar al resto de mi equipo a la cara si hubiese aceptado ese abandono.

-¿Lo entendió como una oferta o como un chantaje puro y duro?

 -Como una oferta que no se adecuaba a mi forma de entender la política. Probablemente quien me lo ofreció, al no conocerme, no sabe qué principios son para mí absolutamente innegociables. Soy mujer de principios.

-En Génova no olvidarán que usted pidió la cabeza de Maroto tras el descalabro de las generales.

-Dignifica a las personas decir lo que creen en el sitio donde lo tienen que decir. Yo lo hice en una reunión del partido, no en los cafés ni en los restaurantes madrileños. Cuando se recibe un varapalo de la naturaleza de aquel, creo que el propio Maroto, el mismo domingo electoral, debería haber presentado la renuncia.

-¿No teme que, solventados los pactos locales y autonómicos, sí llegue el momento de la gestora?

-Puede haber una gestora si me investiga la justicia, si cometo tropelías o, como me dice una amiga, si robas el Banco de España. Está concebida, sobre todo desde las primarias, como remedio para un mal gravísimo.

«Yo me creo las primarias»

-¿Y aquí no lo ha habido?

-No tengo sensación de haber cometido ningún exceso más que el del trabajo, si eso se puede considerar exceso. No hay razón para una gestora.

-¿No supone eso atrincherarse?

-¿Atrincherarme? ¡Si me quedan dos años en el cargo! Se atrincherarán quienes quieren ir por los atajos.

-¿Se puede forzar un congreso extraordinario sin gestora previa?

 -No lo concibo.

-¿No cree que la van a intentar descabalgar, de una u otra forma?

 -No, porque yo me creo las primarias. Me las creo. Y si se quiere apostar por las primarias, pero con tics del pasado, no estaremos siendo veraces. Yo sé las tensiones que pasé en las primarias que gané, los grupos que me querían dar el relevo, por decirlo fino. Yo me pagué ese proceso. Y tengo las facturas en casa, me gusta ser muy pulcra con la gestión del dinero.

-¿Concluyo que es y va a seguir siendo presidenta del PP?

-En lo que de mí dependa así será porque así lo quiso la organización, porque la decisión de un congreso de primarias no se puede revertir en un despacho y porque no hay ninguna causa grave. No robé el Banco de España.

-Usted puso gestoras. En Gijón.

-Las primarias fueron un antes y un después. Antes había congresitos. No se puede comparar el sistema anterior con el actual. Yo soy presidenta porque concurrí a unas primarias de forma irreprochable. Oiga, ¿me investiga la justicia? No. ¿Me pillaron en un desmán? No. Los estatutos contemplan un mecanismo remedio, pero esa vía no debe usarse para buscar comodidades. La política es dialogar, pactar. Si se hace con los  adversarios de la izquierda, ¿cómo no se va a hacer con la presidenta del partido?

-A eso voy. ¿Cómo va a funcionar un partido donde la presidenta y la portavoz no se llevan?

-En política uno no viene a hacer amigos, viene a hacer política. Y de política creo que algo sé y, como siempre, pongo esa experiencia a disposición del partido. La comodidad extrema no existe ni en el Vaticano. El otro día leí que el Papa reñía porque le criticaban. ¿Qué vamos a decir los demás, que somos pecadores? (risas)

-He escuchado a gente del PP decir que su objetivo ha sido que el resultado electoral fuera el peor posible.

-Quien diga eso es mala persona.

 -¿Cuántos años lleva de militancia?

-Uffff... Muchos. Empecé cuando un tal Manolo Fraga se ocupaba de la cosa.

-¿Y alguna vez ha tenido que hacer más de tripas corazón que en estas elecciones a la hora de depositar la papeleta del PP de Asturias?

-¿De tripas corazón para votar al PP? Nunca.

-¿Tampoco esta vez?

-Nunca.

-¿Qué pasó en la sede regional la noche electoral? Se habla de gritos...

-Fue una experiencia, para mí y para mi marido, muy desagradable.

-¿Por qué?

-Nunca habíamos vivido algo así.

-¿Puede ser más explícita?

-No. Fue muy desagradable. No le deseo a nadie que pase por ello.

-Si usted hubiera sido candidata, ¿piensa que el resultado hubiera sido mejor, igual o peor?

-Creo que el PP hubiese gobernado Asturias con pactos.

-¿De verdad lo piensa?

-Sinceramente, así lo creo. Mi nivel de conocimiento era elevado, porque si algo hice fue patear Asturias y tener un discurso en temas como Sucesiones, el O a 3, el ‘no' a la cooficialidad... Y aquí se trabajó mucho.

-Aunque es presidenta del PP, ¿no se siente intervenida ‘de facto’ por Madrid? Su autonomía ha sido menor que lo que dicen los estatutos, por ejemplo, para hacer las listas.

-En las listas sí me hubiera gustado, y así lo hice saber, sin éxito, que hubiera integración. Que el gran patrimonio que representan los diputados del PP se hubiera combinado con una lógica renovación, teniendo en cuenta que el último grupo que li- deré ya venía de una renovación al cien por cien. Creo que cuando uno llega a una nueva responsabilidad no debe hacer tabla rasa.

-¿Aquí se ha hecho tabla rasa?

-Bueno, la lista fue entera nueva.

-Miremos al futuro. ¿Qué expectativa de crecimiento ve al PP?

-Vamos a verlo, el objetivo debe ser siempre crecer. Se iba a ganar, esta vez no fue, pero el crecimiento debe ser siempre el objetivo. Si no...

-¿Y cómo conseguirlo?

-Convencer, ganarse la confianza de los asturianos, hacer una política desde la utilidad y la centralidad. Lo que me preocupa es la gran distancia, diez escaños, con el PSOE, nunca la hubo.

-¿Le gustaría que Foro vuelva al PP?

-Sin duda. En sitios donde el PP tiene dificultades objetivas solo puede avanzar sumando.

-¿Lo cree posible?

-Ojalá.

-Bueno, usted es la presidenta. Puede trabajar por ello.

-Lo he hecho, el pacto PP-Foro fue una idea mía y un éxito electoral. Me hubiera gustado que en las últimas generales hubiera habido más trabajo de coalición.

-¿Y una coalición autonómica?

-Hubiera sido bueno, sí.

-Ahora que deja la Junta, ¿qué espera que se recuerde de usted?

-Que siempre defendí Asturias. Yo no me aquieto, siempre hay que explorar cosas, y explorar el acuerdo presupuestario con el PSOE fue una hazaña política.

-¿Es de lo que más orgullosa está?

-No, me siento orgullosa de haber marcado la iniciativa política en la Junta: las escuelas de O a 3 años, el impuesto de Sucesiones... Tengo la sensación de haber abierto muchos caminos al debate y haber alcanzado algunos de esos objetivos. Creo que conseguimos hablar en el Parlamento de lo que se habla en las cafeterías, en los bares, y dar soluciones a esos asuntos.

-¿Se irá frustrada por no haber llegado a gobernar Asturias?

-Me hubiera gustado ser presidenta, pero sucede que otros determinaron que no y así fue, nadie del PP.