Entrevista con la diputada Victoria Delgado: "La gestión natural del Principado es un fracaso porque nuestras especies llevan años sin planes actualizados, y la social se caracteriza por los líos, la arbitrariedad y el autoritarismo"

Victoria Delgado Camblor es, desde hace años, una de las más estrechas y eficaces colaboradoras de la presidenta y portavoz del Partido Popular de Asturias, Mercedes Fernández. Por esa razón, Delgado (Oviedo, 1960, aunque con orígenes familiares en Cangas de Onís), jurista con una larga y respetada experiencia en asuntos medioambientales, apenas dudó en abandonar su puesto como jefa jurídica y patrimonial de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico para ir en la lista del PP encabezada por Cherines en las elecciones autonómicas de marzo de 2012. Hoy Victoria Delgado trabaja como diputada en la Junta General, y es la portavoz parlamentaria del PP en dos áreas de grandísima importancia para Asturias: la de Bienestar Social y la de Medio Ambiente.

Tras 28 años como diligente y laboriosa funcionaria de carrera, dedicada a tareas de gestión y asesoramiento jurídico en materias medioambientales, y tras dirigir -con Mercedes Fernández como delegada del Gobierno en Asturias- el Parque Nacional de Picos de Europa entre 2000 y 2004, Victoria Delgado se ha entregado de lleno, en cuerpo y alma, como ella lo hace todo, al complejo trabajo parlamentario. El área de Medio Ambiente, en la que es una de las más acreditadas expertas de la región, no le ha supuesto grandes sorpresas, ya que es una profunda conocedora de sus interioridades, de la situación en la que se encuentra Asturias y de la políticas reformistas que figuran en la agenda popular.

Su otra portavocía, Bienestar Social, por nueva en su trayectoria, sí la ha obligado a sumergirse profundamente y en muy poco tiempo en los problemas y padecimientos de las personas más vulnerables, ya sean niños o ancianos, discapacitados o dependientes, necesitados de todo género y condición. Y ahí es donde, un año después de llegar a la Junta, estamos viendo a la mejor Victoria, a la diputada tierna y afectiva con los más débiles, y aguerrida y valiente contra los abusos de los fuertes. Una parlamentaria detallista, rigurosa a veces hasta el extremo, trabajadora y estudiosa de sus asuntos hasta la extenuación, autocrítica, persistente...

Siempre rodeada de libros, informes, leyes, códigos y papeles, pero también pisando continuamente la calle, visitando los centros de dependencia, reuniéndose con las ONG y acariciando y acompañando a los que necesitan una mano amiga. Una parlamentaria, en fin, que ha descubierto un mundo que le apasiona y fascina y unas posibilidades de servicio público que hasta ahora no había experimentado.

Pieza clave, por ejemplo, en la continuidad de la asociación Adepas en el CAI de Noreña, después de que la consejera de Bienestar Social intentase expulsar del centro a esta entidad, Victoria Delgado está dotada de una bondad y una sensibilidad y generosidad tan especiales que la hacen muy cercana en todo momento a las personas en riesgo de exclusión, y convierten el Bienestar Social en un área echa a su medida. Entregada a su marido, sus dos hijos y sus padres, ya ancianos, y aficionada a la lectura y todo lo relacionado con la naturaleza, en esta entrevista, elaborada por la Oficina de Información del PP asturiano, la diputada repasa lo acontecido en lo que va de legislatura. Un año y cuatro meses marcados, a su juicio, por el escaso empuje del Gobierno socialista de Asturias.

-¿Cómo tomó la decisión de dejar por un tiempo su carrera profesional para volver a la vida política como diputada?

-No me costó tomar la decisión, aunque sí me ha costado adaptarme a la vida parlamentaria. Es una actividad con unos rituales y una liturgia muy diferentes a los que yo estaba acostumbrada en el mundo de la gestión pública. Son ritmos de trabajo distintos, y mucho más intensos de lo que mucha gente piensa.

-¿Qué le dijo Mercedes Fernández para convencerla?

-En realidad nuestra conversación fue muy breve. La presidenta me comunicó que quería contar conmigo, y me sentí muy honrada y agradecida por ello. Creo que ella sabía perfectamente que no le iba a decir que no, y efectivamente así fue.

-A la luz de su experiencia en la gestión pública, ¿Cómo se puede mejorar la relación entre los políticos y la ciudadanía?

-No corren buenos tiempos para quienes, durante un período de tiempo mayor o más pequeño, nos dedicamos a la política. Los ciudadanos nos perciben lejanos, distantes, nos acusan de movernos únicamente por intereses personales y crematísticos. Creo que es injusto, pero entiendo que esa percepción se debe a que se han hecho cosas muy mal. El reto está en cambiar esa opinión, y la receta para conseguirlo combina honradez, honorabilidad y transparencia, todo con un trabajo serio y bien hecho. Es lo que nos piden los ciudadanos que nos han votado, y debemos estar absolutamente disponibles a sus demandas.

Victoria Delgado, en el munipio de Aller

-¿Qué análisis hace de la vida parlamentaria?

-No es una actividad fácil la de diputado si se quiere hacer con seriedad. Yo soy mi mayor crítico, y eso también forma parte de mis fortalezas. Nuestra actividad tiene unos tiempos que hay que saber administrar, y sobre todo aceptar. Tanto a nivel individual, respecto al Grupo Parlamentario en el que uno está integrado; como respecto del interés general. Es la sociedad quien marca y fija las prioridades y los asuntos que a ellos, y en consecuencia a nosotros, más deben preocuparnos. A nivel personal, como en cualquier trabajo, también es importante guardar energía cuando las cosas han ido bien para administrarla los días malos.

-¿Y del Gobierno de Javier Fernández?

-Con carácter general, diría que es un Gobierno cautivo de las dos fuerzas políticas que lo sustentan, que a la hora de sacar materias adelante le dan los votos que, aunque le pese, los asturianos no le dieron en las urnas. Eso se nota en los bandazos que el Ejecutivo da permanentemente. El rumbo del Gobierno socialista de Asturias, ni es recto, ni está siendo firme.

-¿Qué opina de las políticas puestas en marcha hasta ahora?

-Lejos de actuar desde la vanguardia, ejercitando sus competencias y dando respuestas acordes con los tiempos, para buscar soluciones a los problemas de Asturias, que son muchos, se ha quedado en la retaguardia fácil, atacando al Gobierno de España. Todo esto, sus bandazos y su falta de liderazgo, añadido a que la legislatura es de por sí corta, es un cóctel que me atrevería a calificar de explosivo, con consecuencias muy peligrosas para la región. La sociedad asturiana lo percibe, y espero que, cuando sea llamada de nuevo a las urnas, actúe en consecuencia.

-¿Qué papel están jugando Izquierda Unida y UPyD?

-Hasta ahora han sido posibilistas. Salvo excepciones han dado apariencia de apoyar al Gobierno, aunque a partir de ahora irán cogiendo distancia conforme se acerquen las elecciones. Creo que va a haber muchas tensiones entre ellos, fundamentalmente en materia presupuestaria y en asuntos clave como las políticas de Bienestar Social.

La falta de ética del partido de Cascos

-¿Qué le parece la línea que sigue el partido de Álvarez-Cascos?

-Personalmente me repugna escuchar sus intervenciones, tanto las de Cascos como las de buena parte de su grupo parlamentario y de los miembros de su partido, si es que puede llamársele así, atacando permanentemente al PP y al Gobierno de España. Crecieron política y personalmente gracias al Partido Popular. Sus ataques demuestran una absoluta ausencia de ética política, lo que les hace poco fiables para la ciudadanía, que busca en nosotros soluciones, no más problemas.

-¿Cómo definiría a Mercedes Fernández?

-Tiene una personalidad muy marcada, y una mente extraordinariamente ágil. Imprime unos ritmos de trabajo muy intensos, dinámicos, y es muy exigente con sus diputados. Tan importante como lo que nos enseña y nos dice, es interpretar sus silencios, y lo que nos pide y espera de nosotros por el interés general de los asturianos. En su trabajo es tenaz y rigurosa, pendiente de cualquier detalle que pueda tener un significado político. Vive por y para Asturias, el Parlamento asturiano y el Partido Popular. Todas estas características también se trasladan a su faceta más personal. En la distancia corta es afectuosa, cercana, cálida y muy, muy generosa. 

El grupo parlamentario popular.

-Usted es la portavoz popular de una de las áreas más sensibles, la de Bienestar Social, máxime en momentos de crisis económica. ¿Cómo valora el trabajo desarrollado por el Ejecutivo regional en estas materias?

-Lo califico de muy deficiente, plagado de líos que no aportan ninguna solución. El Gobierno socialista atesora una gestión muy deficitaria, tanto en el fondo como en las formas. En eso estamos de acuerdo todos los grupos de la Cámara, a excepción, claro está, del PSOE. La consejera, Esther Díaz, es una rémora para el Bienestar Social de los asturianos.

-Precisamente uno de los momentos álgidos del pasado período de sesiones fue la reprobación de esta consejera, que usted lideró. Una vez perdida la confianza de la Cámara, ¿qué puede hacer Esther Díaz?

-Lo que no va a hacer es lo que debería, irse. Dicho esto, sin más dilación debe ponerse a trabajar mucho más intensamente de lo que lo está haciendo, para promover, por el bien de los ciudadanos, una gestión política basada en el diálogo, la concordia y la eficacia.

-¿Qué la ha caracterizado hasta ahora?

-Su autoritarismo, sus malas formas y su absoluta ineficacia. Que el salario social tenga un tiempo de tramitación de casi dos años es una ilegalidad escandalosa. Que la consejera trate con distinto rasero, de forma injusta, a las organizaciones del llamado “tercer sector”, principalmente Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y asociaciones de voluntariado, es de una arbitrariedad intolerable. Y que se dedique a asfixiar económicamente a los Ayuntamientos, que realizan funciones de servicios sociales que son propias de la Administración autonómica, es sencillamente inaceptable. El problema es que, pasada la reprobación, seguimos sin percibir un cambio en su forma de hacer política.

-El pago del plan concertado de servicios sociales con los Ayuntamientos sólo ha avanzado por la presión municipal.

-Es que la gestión que la consejera ha hecho en esta cuestión ha sido especialmente nefasta, “con mano de militar”, si se me permite la expresión. No se puede cargar a los Ayuntamientos con la gestión de unos servicios que son propios del Gobierno autonómico y, al mismo tiempo, no facilitarles los recursos necesarios para hacerles frente con el nivel de calidad que los ciudadanos necesitan y demandan. La señora Esther Díaz no ve, o no quiere ver, que obligar a los consistorios a asumir un trabajo impropio, y encima hacerles pagar por ello, es intolerable. Parece mentira, viniendo la consejera de donde viene, un Ayuntamiento.

-¿Qué propuestas tiene el Grupo Popular para proporcionar un mejor servicio público a quienes necesitan la atención de Bienestar Social?

-Primero, racionalidad y eficacia en la gestión de los importantes recursos públicos que se dedican a los servicios sociales. Después, establecer prioridades claras en la concesión de estos recursos: a mayor necesidad, más intensidad.

-¿Tiene el Gobierno del Partido Popular, como comenzó a decir el PSOE nada más abandonar el Ejecutivo central, la culpa de que la Ley de Dependencia no funcione como debería?

-Claro que no. Los objetivos de la Ley de Dependencia son absolutamente loables, por ser una norma que protege a las personas más desfavorecidas de nuestra sociedad, dependientes y ciudadanos en riesgo de exclusión. El problema es que su diseño, hecho por el Partido Socialista, no tiene unos pilares sólidos, sino pies de barro. Los socialistas fallaron estrepitosamente en su planificación, y en las previsiones respecto al número de beneficiarios en los años posteriores a su aprobación. La realidad triplicó las cifras previstas. Las comunidades, por su parte, no ejercieron el debido control respecto al otorgamiento de derechos, e hicieron una aplicación poco rigurosa, disfunciones puestas de manifiesto por el Tribunal de Cuentas el pasado mes de mayo.

-Como jurista, su campo de actuación más destacado es el medioambiental. ¿Cómo valora la actuación de los sucesivos gobiernos socialistas en este asunto?

-La califico de pésima. El saneamiento y la depuración de las aguas, la política de residuos, la gestión de los espacios protegidos, el manejo de las especies de fauna emblemática asturiana -el lobo, el oso y el urogallo-, y el equilibrio necesario entre la protección de la naturaleza y el desarrollo sostenible de la economía de los territorios, han sido un auténtico fracaso. Los fallos de los Tribunales así lo atestiguan.

Victoria Delgado, en la presa de Tanes

-¿Qué beneficios aportará a la región la nueva ley nacional de Costas impulsada por el PP?

-Ha venido a subsanar las injusticias de la ley anterior. En Asturias favorecerá el equilibrio entre la protección del dominio público marítimo-terrestre y el desarrollo legítimo de los intereses económicos y patrimoniales de los titulares y usuarios del mismo. Me parece una ley excelente, como así lo han reconocido muchos expertos.

-¿Hay margen para la actividad empresarial sin perjudicar la conservación?

-Estoy convencida de ello. Los países de nuestro entorno lo han conseguido, y España, y Asturias en particular, no tienen por qué ser diferentes. La sociedad demanda cada día un mayor respeto por el medio ambiente, y los empresarios, por su propio interés, no deben estar ajenos a estas peticiones.

-¿Qué necesita el medio natural asturiano?

-Sobre todo, políticas transparentes, claras y efectivas. La marca “Asturias, Paraíso Natural” no debe quedarse sólo en el eslogan, sino que requiere incentivar políticas que la hagan realidad. Desgraciadamente, en la actualidad, el Principado carece de un rumbo claro en las políticas de conservación capaz de dar resultados tangibles.

-¿En qué situación se encuentran los Parques asturianos?

-El Parque Nacional de los Picos de Europa, el Parque Natural de Fuentes del Narcea y el resto de espacios protegidos se encuentran en una situación absolutamente caótica. Nuestras especies emblemáticas llevan años sin planes de gestión actualizados. También en esto el Gobierno socialista falla.

-Dentro del campo medioambiental el asunto que centra la actualidad política es la gestión de los residuos, Cogersa y la posibilidad de construcción de una incineradora. ¿Qué opinión le merece el Plan de Residuos pendiente de aprobación?

-Es una norma imprescindible sobre la que, a día de hoy, se ciernen muchos nubarrones que ponen en cuestión no sólo su aprobación por el Parlamento asturiano, sino su viabilidad futura. La anulación del Plan Territorial de reserva de suelo para ejecutar las infraestructuras previstas y la inexistencia de un plan que analice los costes económicos y financieros para los Ayuntamientos asturianos hacen que los pronósticos sean muy pesimistas.

-¿Es necesaria la incineradora?

-Es el último reducto para deshacerse de los residuos. Está prevista por la ley comunitaria y por la legislación española, pero la cuestión no es si es pertinente construir o no una incineradora en Asturias, sino si, de existir, se ajusta a las necesidades de una región que debe tener muy presentes la prevención y el reciclaje.

-Desde hace años, salvo el breve gobierno de Foro, la política medioambiental asturiana siempre ha estado en manos de la misma persona, la socialista Belén Fernández. ¿Qué opina de su gestión?

-Está recogiendo, en los tribunales, los frutos de su ineficacia política. Su nombramiento fue un absoluto desacierto.